Desde el cielo se ven los canales que inundan la vista de los que le hacen cosquillas a las nubes, pero en tierra son los brazos que bañan sus calles.
Les estoy hablando de una ciudad que acabo de conocer y que me pareció mágica.
Espero que no piensen que este blog se transformó en un suplemento de viajes ni ciudades hermosas, sucede que cuando uno se enamora se siente feliz de gritarlo al viento.
Estuve en Amsterdam con un grupo fantástico de amigos. Helen (mi prima), David (amigazo que Madrid me presentó), Ester (sin H, amiga que me presentó Helen), Elvis (otra Helen friend) y Marta (amiga de Ester sin H).
Pasamos 4 dias espectaculares. La ciudad, increíble. Conviven el tranvía, los coches, las bicis y los peatones sin ningún grito ni reclamo. María canta en los bares y los tulipnes se plantan en los jardines. La visita a la playa, las risas que todavía suenan en mis oídos, los madrugones, los inicios y finales, QUE BUENO!
El StayOkey, las fotos que quedan en mi memoria y los amores que estan plantados en mi interior.
Los canales! como olvidarse de ellos si nos acompañaron todo el tiempo. Siempre a tu lado, siempre tu sombra.
La cuestión es que la pasé muy pero muy bien. Con mis amigos/as, con Amsterdam, con las bicis. La pase espectacular. No lo voy a olvidar.
Gracias a mis amigos...
Ricky!
"...tu solo quieres quererme cuando tu quieras, cuando hueles los naranjos y la sangre se te altera, tu solo quieres quererme en primavera, ay pero yo no soy pinocho que el corazón tiene de madera..."
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