martes, 1 de abril de 2008

¿Que apostamoS?


¡Te juego una apuesta!
A que tiro la moneda y cae de cara.
Che pero que suerte que tuviste, como conseguiste ese laburo, que tarro que tuviste.
Che, que cagada, le pegó a la pelota, pegó en el palo y quedaron afuera.
La selección holandesa esta plagada de mala suerte mostraban las páginas de un diario, entre 1974 y 1978 perdieron dos finales de un campeonato mundial de fútbol, y ahora no pueden presumir de una estrellita en su camiseta.

¿Suerte o mala suerte tuvo Holanda?. ¿suerte de aprobar de suerte o mala suerte de no aprender a leer?. ¿suerte de un logro o esfuerzo para lograrlo?

¿Porque nos conformamos con que la pelota no entró o que ese día dió en el palo y la suerte no estuvo de nuestro lado?

¿Porque aprobar un exámen es cuestión de suerte?, o por lo menos es la que se desea.

¿Porque tenemos que dejarnos caer en que la suerte nos acompaña como una sombra en las situaciones que nos sobrevuelan la vida y no el resultado de lo que venimos haciendo hace un tiempo que se prolonga a lo largo de las hojas que se cayeron del otoño.

No me llevo bien con la suerte, porque no le creo.
El otro día intente cambiarle el nombre hacia algo que se le asemeje para darme cuenta que existe, pero no, no pude.
A ver, es una fuerza mágica. Para mi no. Es un factor meteorológico. Tampoco. Entonces me dije _tiene que haber algo que la defina en mi mente!... y no, la verdad, que no encontré nada que me convenza, lo único que se acercó a lo que estaba buscando es que no creo en ella.
No creo en que las cosas vayan bien o mal por la suerte. Me parece muy fácil y muy cómodo esperar a que la suerte se encargue de llevarnos de la mano.
Es más fácil decir que tuvo suerte que reconocer sus virtudes, coraje, idea, voluntad, fuerza, inteligencia o es más fácil decir que no tuviste suerte en vez de buscar la razón por la cual no encontraste el resultado que buscabas o esperabas.
Yo no le creo a la suerte ni a los que me hablan de ella, me parece que la suerte es un imaginario colectivo en el que muchos se conforman y descansan sobre y lo único que genera es relajarse en algo ficticio.
Yo prefiero el esfuerzo, la constancia, equivocarme y buscar el error, animarme para correjirme o buscar el porque no obtuve lo que iba en busca o alegrarme porque mi camino se va haciendo a medida que lo camino.
El otro día un compañero me dijo que de 100 apuestas podés acertar 10 al azar pero luego esa "suerte" se te termina y ya no es "mala suerte" lo que te hace perder las 90, sino que algo estás haciendo mal, y ahí, la "suerte" ya no te ayuda.

Si a la "suerte" no tratás de ayudarla en un 90% ella solita no puede. Se queda tranquilita a tu lado pero cuando llueve no sabe abrirte el paraguas.
Es más fácil atribuirle a la suerte que el penal no entró y no reconocer que lo petó mal, o que por más que ese equipo jugó mejor, el gol lo hizo el otro y la vida le está planteando una pregunta al eliminado.
Yo prefiero buscar el porque de lo sucedido y no sentarme en el sillón a que el colectivo de la suerte pase por la puerta de mi casa, porque en definitiva, tiene otro recorrido.
Yo prefiero tratar de leer un poco lo que el librito, éste que tengo en el fondo de mi corazón y que me habla de vez en cuendo al oído y no esperar a que el lechero me deje un litro de suerte al tocar el timbre, porque la leche la compro en el super.

En definitiva mis querido, cada día me convenzo más que la vida no es tan fácil y tan simple, y es un poquito más compleja como para dejarlo librado al vuelo de una moneada.

martes, 18 de marzo de 2008

Te escribo por primera vez.


Te extraño.

Siempre te busco en esta canción que escucho por enésima vez.

Revuelvo ese cajón al que fui hace mucho tiempo y nunca voy a dejar de hacerlo.

Porque yo te vi cuando subí a buscarte entre algodones. Y también te vi también cuando fui a ver ese lugar que tanto me gusta.

Porque te veo en la música que escucho, te veo en la lluvia y me mojo de ella.

Porque me dejaste estos ojos que ahora te extrañan al no poder verte.

Porque estas en mis palabras y escribís en mis dias. Ahí vas, conmigo a que siga soñando.

Porque me tiemblen los dedos al escribirte y mi estómago se sacude las lágrimas que caen.

Cuando se rompió esa noche que aún no había empezado y que empezó a llover como nunca, no supe el porque, pero de a poco me vas dando la respuesta.

Cuando tuve que viajar envuelto de preguntas y de miedos, y ella fue la que me ayudó a que me levante.

Pero igual, nada me importa. Porque yo te sigo escuchando en la radio que me dejaste y que me habla en el idioma de tu corazón. Porque sigo haciendo Judo para pelearle a la vida y nunca me olvido de tu voz.

Llevo guardado conmigo en esa cajita que me dejaste el ejemplo de tu abrazos y las pizzas que amazabas mientras yo te admiraba.

También llevo tu sonrisa en el bolsillo para que nunca se me olvide el significado de la vida.

Porque puedo verte festejando los goles que metimos juntos y los que erramos quedando en offside.

Allá cuando fuimos al Sur como dos Quijotes buscando el Norte de nuestras vidas.

Juntos como hasta cuando nos volvamos a ver.

Lágrimas


Lágrimas que lloran las páginas que quedaron sin escribirse en el tiempo.

Esas lágrimas que secan de otoños los inviernos.

Lágrimas que soplan con fuerza el viento y lo visten de hojas que renuncian a sus árboles.

Lágrimas que se animan a mirar el sepia del cielo para darle el color que derraman sus ojos.

Lágrimas que lloran esa guitarra que inicia un periplo de oídos y nos llevan hacia donde soñamos.

Lágrimas que perdieron su mapa en una nube.

Lágrimas que perdimos en los cajones del pasado y lágrimas que quedaron de recuerdo.

Lágrimas de ese perfume que camina en nuestros sueños.

Lágrimas que bañan el cuerpo del barco al que nos subimos y que amamos desenfrenadamente.

Lágrimas en forma de flor, lágrimas en forma de canción y lágrimas en cuerpo de mujer, lágrimas de aquel lugar. Lágrimas de aquel que ya no puede llorar.

Lágrimas que lloran dolor, lágrimas que lloran pasión, lágrimas que lloran risas, miedos y las que despiden el llanto.

Lágrimas que se suicidan saltando a un mar de penas y aquellas que nacen del suicidio.

Lágrimas de lo que dejamos en la estación o de ese beso que nunca dimos.

Lágrimas que crecen, lágrimas que luchan, lágrimas que pierden y lágrimas que caminan; lágrimas que se emocionan y lágrimas que se enojan, lágrimas que mueren y que ganan.

Lágrimas lágrimas que destilan un color. Lágrimas que buscan su rincón. Lágrimas que responden. Lágrimas que callan.

Lágrimas que nunca van a subir porque su destino esta marcado, y que van a caer como un ancla interrumpe la paz de una ola y va a recostarse sobre esa boca que está seca de melodías.

Lágrimas que encuentran su significado en el diccionario del mar.

jueves, 31 de enero de 2008

No matemos al tiempo.


Se pierde como la arena que sube las escaleras y deja de ser playa.

Se muere como ese viento que se pierde debajo de la mesa.

Las agujas corren en un sentido y nunca se arrepienten del paso que acaban de dar.

Los dígitos se suman pero núnca el inequívoco llega tarde.


El tiempo no se pasa. El tiempo se vive; y cuando el tiempo no se vive, se mata.

Y cuando matamos al tiempo, se muere un pedacito de nosotros.

Nosotros creamos las horas, nosotros dibujamos un beso, somos nosotros los que nos pintamos una sonrisa y nos amamos a tiempo.

Definitivamente nosotros le quitamos la cuerda al tiempo y lo hicimos eterno, como burlándonos del relojero, pero hay veces donde el tiempo se nos pierde en la boca calle y nos dice adios con tanta dolor.

No dejemos que se nos escurra entre los dedos.
No se nos puede exprimir como el agua que murió son encuentrar su río.

El tiempo esta para que lo armemos, el requiere que lo decoremos que lo amemos.

Ayer perdí vida y no tengo como recuperarla, y eso me duele en el alma.