
A veces no percatamos los nos esta esperando en la esquina. Porque así es la vida claro. Así como ese taxista que nos pasea por donde no sabemos para cobrarnos de más, pero que nos lleva siempre a las mejores anécdotas.
Porque es así, se enoja cuando la queremos volver caprichosa, otras veces la sobornamos, la mimamos para que nos cuente en voz baja porque pasó ayer; otras, buscamos la estación de esos trenes que siempre vienen demorados y hasta a veces, nunca llegan.
Esas cosas que nos suceden y que nos marcan, como las hojas que se caen en primavera o aquella que se despiertan en algún otoño de mujer.
Es así mi amigo, hoy la vida nos ata de los dedos, para que ese padre que hoy me espia desde lejos pero más cerca que nunca le presta su manual y le da un abrazo de padre a padre.
Hoy esa guitarra, y ahora más que nunca, va a vibrar sus cuerdas como sacudiéndose las ideas, quizás, bailando entre preguntas, aquellas que nacen en la incertidumbre de un biberón y que mueren en la felicidad de un futuro "viejo".
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