
No se para donde voy, pero lo que si se, es que una estrella me iluminó este fin de semana.
No sabía que iba hacer, pero una estrella me acompañó a subirme al barco.
No sabía como volver, hasta que me iluminó el camino de vuelta.
Nunca imaginé ese camino, pero la vida me lo empieza a señalar con el dedo.
Cuando muero en el teléfono, el miedo suena de nuevo. Recuerdo aquellos días en los que la Plaza Mayor se transformó en el coro de las palomas grises que cantaban un adiós menor y el cielo se rompía en mis venas.
Pero un día una estrella me iluminó y ví como mis miedos se tropezaban con mi fuerza a la vuelta de la esquina. Y ví como mis ganas derrotaban por puntos a las malas caras. Ví la Puerta del Sol marcando la hora que nunca llega.
Pero un día una estrella mi iluminó y bajó de la lluvia.
Bajó de la lluvia para mojarme el desierto con ilusiones renovadas. Bajó de la lluvia para mostrarme porque es mejor olvidarse el paraguas en casa. Bajó de la lluvia para que con el tiempo entienda que la culpa no la tiene Madrid, ni siquiera el viento. Bajó de la lluvia porque acaricia las calles que camino y las paredes a las que me abrazo.
Porque un día esa estrella me acarició y me invitó a hacer camino. Me invitó a los pasos que no imagino, pero que caminan y que buscan hacer caminos.
Lo que si se, es que una estrella me iluminó este fin de semana.
No sabía que iba hacer, pero una estrella me acompañó a subirme al barco.
No sabía como volver, hasta que me iluminó el camino de vuelta.
Nunca imaginé ese camino, pero la vida me lo empieza a señalar con el dedo.
Cuando muero en el teléfono, el miedo suena de nuevo. Recuerdo aquellos días en los que la Plaza Mayor se transformó en el coro de las palomas grises que cantaban un adiós menor y el cielo se rompía en mis venas.
Pero un día una estrella me iluminó y ví como mis miedos se tropezaban con mi fuerza a la vuelta de la esquina. Y ví como mis ganas derrotaban por puntos a las malas caras. Ví la Puerta del Sol marcando la hora que nunca llega.
Pero un día una estrella mi iluminó y bajó de la lluvia.
Bajó de la lluvia para mojarme el desierto con ilusiones renovadas. Bajó de la lluvia para mostrarme porque es mejor olvidarse el paraguas en casa. Bajó de la lluvia para que con el tiempo entienda que la culpa no la tiene Madrid, ni siquiera el viento. Bajó de la lluvia porque acaricia las calles que camino y las paredes a las que me abrazo.
Porque un día esa estrella me acarició y me invitó a hacer camino. Me invitó a los pasos que no imagino, pero que caminan y que buscan hacer caminos.
Lo que si se, es que una estrella me iluminó este fin de semana.
1 comentario:
Muy bien....muy lindos los textos...hemos pasado por aqui y, si Ud. lo desea, puede pasar por allà.
Y recuerde que DN (Delirio Noticias) NO es el primer NI el mejor noticiero de la blogòsfera...es el único que informa para el carajo.
Saludos.
El Apio Violador - La Zanahoria Sadomasoquista y El Rabanito Juguetón.
DN, su blog de información.
www.delirionoticias.blogspot.com
Publicar un comentario